No soy el unicornio rosa. Mal comienzo comenzar negando. ¿Redundante? no lo creas.
Pero ahora está todo mucho más claro, ¿no?. Pues eso me decía yo para mis adentros cuando observaba este estímulo incipiente por expresar, de alguna remota forma, mi identidad.
Al parecer ha sido muy rotundo. Contundente.
Vamos a ver, entonces va a ser que todos tenemos algún tipo de identidad. ¡Jolines! pues no veo tantas identidades allí afuera... todo esto me hace pensar en Mafalda, ¿o era Miguelito?, cuando decía, mas o menos, que quería ser un perro, un hombre nunca es un hombre, debe ser arquitecto, médico, albañil...
Bueno, me contaron que algunos duendes aburridos salieron de allí afuera, y la liaron gorda, comenzaron a lanzar misivas a la humanidad sobre el fin del mundo, la moral y el deber, pero la verdad, lo que no esperaban, y esto me lo contaban con la jocosidad más espantosa, es que su amigo el humano fuera a darle crédito a tanto sinsentido, pero ya era tarde, el resultado estaba siendo más divertido de lo esperado. Mientras, los humanos se enredaban entre ellos leyendo y leyendo tantas misivas que caían del supuesto cielo, sorprendentemente unidas todas por un largísimo "cordón umbilical" que descendía desde lo alto...
Es como si el chamanismo esencial de antaño que mantuvo el "cordón umbilical", en adelante "corum", luminoso y abierto, se enredara hasta el infinito como una madeja de hilo atrapada por las uñas de un algún travieso gato.
Algunos dicen, que incluso el corum se llegó a romper en algunos lugares y en otros se encontraba tan retorcido en torno a sus propietarios que les dejaba sin aliento, y lo que es mucho peor, sin memoria...
Sin embargo, "todo lo que es" no se reía tanto como aquellos duendes, porque lo que empezó como un simple divertimento, no parecía que fuera a acabar nunca. Además, observaron que el corum era absolutamente irrompible. A pesar de los inimaginables esfuerzos empleados en cortar, este no daba la más mínima muestra de debilitamiento o deterioro. Por todos era conocido la propiedad extra-pegajosa del corum que se unía al instante con "casi" cualquier otro trozo de corum. En fin, cortar y pegar, era un camino imposible, solo cabía el estiramiento lento para desliar unas fibras (¿adn?) que solo buscaban un poquito de libertad original... Al fin y al cabo, el corum era "todo lo que es".
¿Lo sentiste entonces?
Sí, pues entonces, así es:
Entraste al mundo del chamanismo esencial, la estancia que precedió al humanismo, el mundo de los humanos, los "hu" o "seres de luz" hechos a su falsa semejanza por los "manos". Un mundo no esencial e invisible para los ojos de un unicornio rosa.
Pero en el pasado el "acto de konocer" fue mancillado por falsos dioses, así como cada vez que Adán "conocía" a Eva, la falsa semejanza o pecado original, manifestaba un fruto distorsionado. Por eso, y por todo lo demás, llamo a la memoria de todos ustedes con el siguiente texto, extraído de la versión esotérica del génesis.
" Sobre Adán en el Paraíso:
Una voz surgió de la incorruptibilidad acerca de la ayuda de Adán. Entonces los arcontes juntaron a todos los animales de la tierra y a todos los pájaros del cielo y los llevaron a Adán para ver cómo Adán los iba a llamar, y para que él impusiera un nombre a cada uno de los pájaros y a todos los animales . Luego tomaron a Adán y lo colocaron en el paraíso para que lo laboreara y lo custodiara . Y los arcontes le dictaron un mandamiento diciendo: "De todo árbol que está en el paraíso comerás, pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comas y [no lo toques], pues el día que lo comiereis [de él] moriréis de muerte" . Esto [se lo dicen] sin conocer lo que [le han dicho]. Tales cosas le dijeron de esta manera precisamente por la voluntad del Padre, a fin de que comiera, y también a fin de que Adán los viera siendo ya totalmente material .
Los arcontes se reunieron en consulta y dijeron: "Ea, infundamos un letargo sobre Adán. Y se durmió" . Ahora bien, el letargo es la ignorancia; (éste es el significado) de estas palabras "Infundámoslo sobre él. Y se durmió".
Entonces hendieron su costado, que era como una mujer viviente, y luego rellenaron su costado con carne. Y Adán pasó a ser enteramente psíquico. Y se le acercó la mujer espiritual, habló con él y le dijo: "Levántate, Adán". Y cuando la vio, él dijo: "Tú eres la que me ha dado vida; serás llamada madre de los vivientes" . (Queriendo significar:) "Ella es mi madre, ella es la comadrona, y la madre, y la paridora".
Entonces las potestades se acercaron a su Adán, pero cuando vieron a su viva semejanza conversando con él entraron en gran agitación y la desearon. Y se dijeron unos a otros: "Ea, arrojemos nuestra simiente sobre ella". Entonces la persiguieron y ella se mofó de ellos a causa de su demencia y de su ceguera, y se transformó en árbol ante ellos, dejando caer delante de ellos su sombra, que es una semejanza de sí misma. Los arcontes mancillaron abominablemente (a esta sombra) y mancillaron el signo de su voz. (Esto sucedió) a fin de que se condenaran a sí mismos en su hechura y en la semejanza [de ella] .
La espiritual penetró en la serpiente, el instructor. Entonces la serpiente instruyó (a la mujer) diciendo: ¿Qué [os ha dicho]? ¿Acaso que de todo árbol que está en el paraíso comerás, pero [del árbol] del conocimiento del mal y del bien no comas?" . Respondió la mujer carnal: "No dijo solamente ‘no comer’, sino también: ‘No lo toques, pues el día en que comiereis de él moriréis de muerte’". Y dijo la serpiente, el instructor: "No moriréis de muerte; esto os lo ha dicho porque es envidioso. Más bien se abrirán vuestros ojos y seréis parecidos a dioses, conocedores del mal y del bien" . Y la instructora se retiró de la serpiente y la abandonó como cosa ya puramente terrestre. Entonces la mujer carnal tomó del árbol y comió, y ofreció a su marido junto a ella. Y los psíquicos comieron.
Y su malicia se disipó (al desaparecer) su ignorancia, y comprendieron que estaban desnudos de elemento espiritual. Y tomando hojas de higuera se ciñeron los lomos .
Entonces se acercó el gran arconte y dijo: "Adán, ¿dónde estás?", pues no sabía lo que había sucedido. Adán respondió: "Oí tu voz, y temeroso por estar desnudo, me escondí". Dijo el arconte: "¿Por qué te escondiste si no es porque comiste del árbol del que te ordené: ‘de él solo no comerás’. Y comiste?". Dijo Adán: "La mujer que me diste, ésa [ofrecióme] y comí". Y el arrogante arconte maldijo a la mujer. Y dijo la mujer: "La serpiente es la que me engañó, y comí" . (Y los arcontes) [se volvieron] hacia la serpiente y maldijeron su sombra [...] impotente, sin percatarse de que era hechura de ellos. Desde aquel día la serpiente quedó bajo la maldición de las potestades. Hasta la venida del hombre perfecto esta maldición ha ido cayendo sobre la serpiente.
Los arcontes se volvieron hacia su Adán, lo agarraron y lo arrojaron del paraíso con su mujer, pues (los arcontes) no tienen bendición alguna, puesto que ellos mismos están bajo la maldición.
Entonces los arcontes arrojaron a la humanidad en medio de grandes perplejidades y de los azotes de la vida, a fin de que sus hombres andaran atareados y no tuvieran tiempo adecuado para adherirse al Espíritu Santo".